Creatividad en un rodaje: Simulando sonidos

En el cine, a menudo decimos que una imagen vale más que mil palabras, pero es el sonido el que realmente decide cómo debemos sentirnos. Para profundizar en esta disciplina, le lanzamos una pregunta directa a David Fuentes: ¿Alguna vez has usado un objeto absurdo para simular un sonido en un rodaje?

Su respuesta no solo fue una anécdota curiosa, sino una lección de puro ingenio aplicado a la narrativa audiovisual.

El ingenio detrás del foley y los objetos cotidianos

El diseño de sonido, y específicamente el arte del foley, tiene tanto de técnica como de «maña». David nos explicaba cómo ha llegado a utilizar objetos totalmente fuera de contexto, elementos cotidianos que todos tenemos en casa, para generar sonidos terroríficos que serían imposibles de conseguir de otra forma.

Esta capacidad de ver (o mejor dicho, de oír) el potencial narrativo en un objeto absurdo es lo que diferencia a un técnico de un creador. En el diseño de sonido, la creatividad es tan vital como en la escritura del guion o la dirección de fotografía.

Si hay un género donde el sonido es el rey absoluto, es el terror. David destaca que lo que el espectador escucha es la herramienta más potente para manipular la tensión de forma invisible.

  • Manipulación de la tensión: Un sonido inquietante generado por un objeto inesperado puede calar más hondo que cualquier efecto digital.
  • Atmósfera: El diseño de sonido construye el espacio que el ojo no llega a ver, creando una sensación de peligro inminente.

Más allá de la técnica: Imaginación y oficio

Lo que nos queda claro tras esta charla es que el diseño de sonido no es solo una cuestión de micrófonos caros o software de última generación. Es, ante todo, un ejercicio de imaginación.

La «maña» para transformar el golpe de un objeto doméstico en un efecto de sonido de nivel internacional es lo que define el talento que tenemos en nuestra provincia.