Los productores de campo deben ser resolutivos por naturaleza, pero la veteranía nos enseña que, además de soluciones, el sector exige velocidad y una calma casi imperturbable.
Hoy, en Alicante Light Film, nos sumergimos en la parte menos «brillante» pero más vital de nuestro oficio de la mano de un auténtico referente: Marcos Fustero.
Con más de 45 años de experiencia, Marcos ha visto evolucionar la industria desde los tiempos del celuloide hasta la inmediatez digital de hoy. Pero si algo no ha cambiado en casi medio siglo, es la necesidad de contar con productores que no entren en pánico cuando las cosas salen mal.
Le hemos preguntado a Marcos sobre el fuego más grave al que ha tenido que enfrentarse en su carrera. Su respuesta no es solo una anécdota de rodaje; es una historia de terror profesional que nos deja una lección magistral sobre la previsión.
La preparación para lo improbable
La gran enseñanza que Marcos nos comparte es que un buen equipo de producción no solo debe estar preparado para lo que podría pasar, sino también para aquello que es altamente improbable que ocurra, pero que, si sucede, puede ser catastrófico.
La historia de Marcos Fustero nos recuerda que, detrás de cada pieza audiovisual, hay un equipo humano que ha tenido que ser más rápido que los imprevistos.
